Deducción por compra de vivienda: ¿puedo optar a ella?
Exploramos los avales ICO, una línea de 2.500 millones de euros destinada a jóvenes menores de 35 años y familias con hijos, que garantiza hasta el 20% (o 25% con buena certificación energética) del crédito para la compra de la primera vivienda, facilitando el acceso a hipotecas sin el ahorro inicial requerido.
Introducción
Para poder aplicar este régimen transitorio a nuestra declaración de la renta es necesario cumplir los requisitos anteriores y haber recurrido a la financiación ajena para la adquisición de dicha vivienda.
Al hablar de financiación ajena lo primero que se nos viene a la cabeza es el préstamo o crédito hipotecario, pero existen otras opciones para poder aplicarse esta deducción. De cara a optar a ella, es irrelevante si la concesión bancaria corresponde a un préstamo con hipoteca o a un préstamo otorgado por particulares. En este segundo caso, nos encontramos ante un préstamo entre familiares (por ejemplo, un padre que presta dinero a su hijo para que este compre su vivienda habitual), ya que el artículo 68.1.2.ª de esta ley, en su redacción vigente a 31 de diciembre de 2012, no establece ningún tipo de restricción en cuanto a la procedencia de la financiación.
En este tipo de préstamo de padres a hijos, también es indiferente la forma del contrato; es decir, no es necesaria la instrumentalización del pacto en una escritura ante notario, pues bastaría con la suscripción de un contrato privado entre las partes —aunque, en este caso, deberá probarse su veracidad—. Este contrato estaría sujeto, pero exento, al impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados —no habría que pagar por dicho impuesto al estar el préstamo suscrito en un documento privado—, aunque sí sería necesario presentar la correspondiente liquidación alegando esa exención en la delegación de Hacienda de la comunidad autónoma en la que resida el prestatario y adjuntando, además, dicho documento privado. En definitiva, quien recibe el préstamo está obligado a presentar la mencionada liquidación en los 30 días siguientes desde la recepción del dinero.
La diferencia de lo que ocurre cuando el préstamo lo concede una entidad financiera es que, en este caso, es la entidad la que informa de él a través del modelo 181. Declaración Informativa. Préstamos y créditos, y operaciones financieras relacionadas con bienes inmuebles y, por tanto, dicho préstamo aparecerá cuando nos descargamos los datos para confeccionar la declaración. Por el contrario, el préstamo que nos ha concedido nuestro padre —como decíamos en el ejemplo— no aparecerá y seremos nosotros los que tengamos que justificar la finalidad de ese dinero prestado —en este caso, su vinculación con la compra de la vivienda— y que el importe deducible se corresponde con la devolución pactada en el contrato. La forma de hacerlo será cualquier medio de prueba admitido en derecho, según dispone el artículo 106 de la Ley General Tributaria (Ley 58/2003, de 17 de diciembre), ante los órganos de gestión e inspección de la Administración Tributaria, a quienes corresponderá valorar, a requerimiento de estos.
En resumen, si nuestros padres nos han prestado dinero para comprar nuestra vivienda habitual, podremos deducir en nuestra declaración de la renta las cantidades anuales amortizadas, por inversión en vivienda habitual, siempre que la adquisición del inmueble se hubiera realizado antes de 2013 y se cumplieran los demás requisitos establecidos en el régimen transitorio dispuesto en el artículo 1 de la Ley 16/2012, de 27 de diciembre.
Además, como este tipo de préstamo no suele devengar intereses, nuestro padre no tendría que imputar en su declaración del IRPF rendimiento alguno por el concepto de capital mobiliario, tal y como se indica en la Consulta Vinculante V1093-16.
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