
Agricultura sostenible: qué es y cómo funciona
La agricultura sostenible es una forma de cultivar alimentos sin dañar nuestro entorno. Busca cuidar los recursos naturales para que estén disponibles en el futuro.
En este artículo te explicamos qué es, cómo se practica y por qué es tan importante.
La agricultura sostenible se enfoca en producir alimentos de manera que no se agoten los recursos, con el objetivo de proteger la naturaleza, ser rentable y mejorar la vida en el campo.
Este tipo de agricultura usa menos productos químicos y aprovecha mejor el agua y el suelo. El desafío es producir alimentos hoy sin poner en peligro la capacidad de cultivar en el futuro.
En CaixaBank te ofrecemos una variedad de soluciones y productos sostenibles para tu día a día.
Estas son algunas de las técnicas más usadas:
Ya hemos visto algunas de las ventajas de este tipo de agricultura. Estas son los más importantes:
La agricultura sostenible reduce la contaminación del agua, del aire y del suelo. Usar menos productos químicos ayuda a proteger y mantener la biodiversidad y los ecosistemas.
El uso de abonos naturales y la rotación de cultivos mantienen el suelo fértil y saludable. Esto asegura que la tierra siga siendo productiva durante más tiempo.
Las prácticas sostenibles ayudan a reducir las emisiones de gases que provocan el cambio climático. Además, el suelo puede capturar carbono, lo que ayuda a frenar el calentamiento global.
La agricultura sostenible permite a los agricultores gastar menos en productos químicos y agua. También, al cultivar diferentes productos, se adaptan mejor a los cambios del mercado.
Las prácticas sostenibles crean empleo y fortalecen las economías locales. También mejoran las condiciones de vida de los pequeños agricultores y de sus familias.
Uno de los mayores problemas para los agricultores que quieren cambiar a prácticas sostenibles es el coste inicial. Sin embargo, existen soluciones financieras como el Préstamo Sostenible BEI que ofrece CaixaBank.
Con este tipo de financiación, los agricultores pueden comprar tecnologías limpias, mejorar sus tierras y adoptar prácticas respetuosas con el entorno.
La agricultura sostenible es clave para producir alimentos sin dañar el planeta. Al adoptar estas prácticas, los agricultores cuidan mejor sus tierras, aumentan sus ingresos y ayudan a proteger el medioambiente. Existen productos financieros que permiten hacer la transición hacia una agricultura más responsable.